UN POCO DE HISTORIA

Por
FRANCISCO GARCÍA ALCARAZ

En el año 1.974 renacen en nuestra Ciudad las Fiestas de Moros y Cristianos después de un largo tiempo olvi­dadas en el baúl de los recuerdos. Renacen con una gran ilusión por superar en poco tiempo los años perdidos y si es posible, adelantar en esplendor y colorido a otras poblaciones festeras. El Barrio de San Francisco no podía ser menos que sus Barrios vecinos en aportar un poco de esa ilusión que la fiesta necesitaba. Al año siguiente 1,975 y recibida la invitación de la recién creada Asociación de Fiestas se puso en marcha la maquinaria del Barrio para que en ese mismo año poder participar en las fiestas. 

En aquellos años existía en el Barrio de San Francisco un Movimiento Apostólico con el nombre de “Cruzados de Cristo” con sede en los bajos del Convento de Santa Ana con la misión entre otras cosas de mantener escuelas para los niños pobres un Centro o Salón de Teatro donde se impartían charlas y conferencias formativas, obras de teatro y también organizar las fiestas anuales en honor a San Antonio de Padua y en fin un largo cometido de un grupo de vecinos con un gran cariño hacia esta obra. Estos veci­nos fueron los que recogieron con ~. alegría la idea de participar en las Fiestas de Moros y Cristianos y poniendo manos ala obra lograron sacar a la calle este año de 1.975 dos comparsas, Caballeros del Rey Fernando y Moros Nazaríes de Aben Humeya logrando de la Asociación de Fiestas incluir en sus Estatutos una Agrupación más con el nombre de Cruzados de Cristo. Por ser la última Agrupación que se sumaba a las fiestas les correspondió el honor de ser la que ostentara el nombramiento del Primer Embajador Cristiano.

     
Tal honor le correspondió a D. Cayetano González Cascales, Presidente de la recién formada Agru­pación de Comparsas Cruzados de Cristo. De esta Agrupa­ción la Comparsa Caballeros del Rey Fernando con la Com­parsa Moros Realistas hicieron la primera toma del Casti­llo que se instaló en la espalda de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina. 

       Pero para que la historia sea efectiva no podemos  pasar por alto un hecho que desde este año de 1975 cam­bió una norma o costumbre que se remontaba en el tiem­po. Todos los años, el 17 de Julio se celebraba el solemne traslado en procesión de las Gloriosas Santas Justa y Rufina desde la Santa Iglesia Catedral a la Iglesia de Santa Justa con la asistencia del Excmo. Ayuntamiento y Clero Parroquial portando las andas de las Imágenes cuatro municipales en  traje de gala. Pero este año 1975 y gracias a la idea del  cabo de la fila Cristiana de los Caballeros del Rey Fernando después de haber hecho la toma del mismo pensó que estaría más acorde con lo que se estaba representando que cuatro “Cristianos” portaran a las Santas en la procesión y escogiendo a cuatro de los más fuertes se encaminaron hacia la Catedral, en el preciso momento que salía la procesión la puerta de esta, pidió permiso para hacer el relevo y trasladaron a las Santas a Santa Justa. Desde este año a la Comparsa Embajadora Cristiana le cabe el honor de hacer este traslado.
  
                                                                        
FRANCISCO GARCÍA ALCARAZ