TOREROS A LA FUERZA
O POR AMOR AL ARTE

     Es verdad que la fiesta de los toros es alegre y divertida y se mete en el corazón de los aficionados y entendidos, pero dentro del ruedo y frente a un toro, por muy pequeño que éste sea, pero dentro del ruedo y frente a un toro, por muy pequeño que, cambia el panorama, toro te parece un gigante el ruedo muy pequeño donde no tiene  espacio para correr y la barrera tan alta, que crees que no la podrás saltar cuando el toro te empuje hacia ella, y no digamos nada, el “Canguelo”
que te entra en le cuerpo cuando ves al toro delante de ti mirándote fijamente a los ojos, en esos momentos crees que los cuernos miden dos metros y que te están diciendo “Vamos por ti”.
      Esto, les pasó a los componentes de la “Agrupación Cruzados de Cristo” que no tuvieron más remedio que “Toreros a la fuerza” y  tirarse al ruedo para re­caudar fondos con que pagar las deudas que habían contraído en las Fiestas de Moros y Cristianos del año de 1.975,

      Pero todo salió bien, el público se volcó y llenó la plaza, saliendo satisfecho con la actuación de
los “Matadores” y sus cuadrillas y  con la parte cómica de Cantinflas, Charlot  y los Payasos.

     Una de las anécdotas ocurrida en esta corri­da es la siguiente: desencajonaron los toros en los
corrales de la plaza, y los que tienen que participar en la lidia se asoman a las barandillas de los corrales para ver el ganado, entre ellos está Jerónimo Díaz “El Sabañón” que al ver el ejemplar que le correspondía picar le entró tal susto que soltó esta frase, yo no lo pico que lo pique su padre, y otro de los que lo acompañaba. le dijo, Jeromo todo sea por “Amor al Arte” salió al ruedo, se encomendó a todos los Santos y cumplió como bueno.

    Algunos de los que participaron en este Festival volaron al cielo, para ellos, el recuerdo emocionado de sus amigos que no los olvidan y que siem­pre estarán presentes en el corazón de todos.

                                                                                                                    FRANCISCO GARCÍA