CORDIAL SALUDO AL EMBAJADOR

JAVIER  RUIZ  BAS

¡Que frustración!  He dado un cuarto de vuelta a la llave del contacto y no se ha producido el enérgico empujón que, desde el arranque hace despertar al dormido motor. Debía de haber sonado un poderoso rugido y no el lánguido giro que se manifiesta en un cíclico lamento sonoro cada vez más lento y apagado. Cuarto de vuelta de llave a la izquierda. Pausa. Otra vez a la derecha. Se escuchan cuatro apagados ciclos más lentos todavía... Se acabó el amago de optimismo: hay que arrojarse en brazos de los Chaquetas. Sin duda ellos te arreglarán el asunto de que muevan los caballos de tu motor. Porque son unos Caballeros muy expertos, muy nobles, muy leales y siempre dispuestos a correr en tu ayuda para que puedas volver a cabalgar airoso sobre tus bien alimentados corceles mecánicos. Efectivamente me he acercado a su taller y al minuto, Javier ha cogido su furgón con los adminículos de conectar y un acumulador en buen estado. Por esta vez no hay que cambiar La batería. Me ha arrancado el coche y lo hemos llevado a su local. Unas horas de carga y estará todo como nuevo.

El cerebro debe tener también una batería con La que arrancar a escribir. Hace tiempo que noto que yo la tengo muy descargada: pongo la punta del bolígrafo sobre el papel y no salta la chispa ni a La de tres. No puedo arrancar y no avanzo. La hoja de papel sigue en blanco sin decir absolutamente nada.

Fui a ver a mi amigo Adrián y le conté mi problema. El me dijo: ¡Que casualidad! Precisamente iba a pedirte que me prepararas algo para la revista de Los Caballeros del Rey San Fernando. ¿Recuerdas que escribiste un artículo cuando yo fui embajador? Pues este año es mi hijo.”Le contesté que lo haría con mucho gusto si me recargaba la batería de arrancar atícelos y que él, como especialista en acumuladores, tal vez pudiese echarme una mano. “SI, Juan, pero nosotros acumulamos has fuerzas eléctricas y no fuerzas mentales. “Yo le contesté que por probar no se perdía nada y que me enchufase al aparato. Me hizo firmar (con toda razón) un documento en el que decía que todo lo que pasase era de mi absoluta responsabilidad.

Lo vi acercarse con dos grandes tenacillas dentadas cada una en el extremo de un grueso cable. Por el otro extremo los cables se introducían en un gran callejón Lleno de mandos y pantallas con agujas marcadoras.

Abrió las tenacillas y me colgó una en cada oreja. Se santiguó y giró un mando de color rojo. Se encendió un avisador verde. Cerré los ojos. Adrián se asustó y preguntó trémulo:

¿Que te pasa? Estás bien’ Yo tardé unos segundos en contestar con un poco de mal talante bromista pues lo humano hubiera sido decir al instante, como hice un poco después que no se preocupase que todo estaba bien y que solo tenía un ligero cosquilleo en el cráneo como si estuviese lleno de champán valenciano recién vertido. Luego abrí los ojos y sonreí tranquilizador. A las dos horas de carga Adrián apago el aparato y me quito las tenazas de las orejas que estaban rojas y calientes.

Pedí un papel y un bolígrafo y automáticamente empecé a escribir palabras y frases inconexas completamente fuera de mí control:

Marina, Adriano, Francisco Javier, Finuca, Orcelis, Uryula, Oriola, Orihuela, moros, cristianos, rumanos, ecuatorianos, ucranianos. invasión, falucho, patera, cayuco, zodiac, autobús, avión, reconquista, Melilla. Gibraltar, Córdoba, Donostia, Memoria histórica, entendimiento y voluntad, Constitución, Tudmir, rojigualda, ikurriña, armengola, pacto, civilizaciones, Filá, progresistas, conservadores, ecologistas, Segura, Thader, Júcar y Ebro. Ródano, monolito, y pincelito, águila y corona, caídos. mártires, muertos de hambre, amigos de Orihuela, embergoñes y traición, prudencia, justicia, fortaleza y templanza, pasado, presente y futuro, costas, corsarios, concejales, asesores, gobierno, oposición. . . ¡coño como me han dejao!

Separé el bolígrafo del papel: saltaban demasiadas chispas. Es que estos chaquetas cargan muy bien las baterías pero solo con el motor de arranque no se puede andar un buen camino y yo tendría que recorrer unas líneas ordenadas coherentes e interesantes para adornar la embajada de Javier.

Abandonaría pues me doy cuenta de que no solo la batería estaba dañada... De momento las bujías parecen funcionar pero cada una a su aire como los pistones, válvulas, bielas, cigüeñal... Todo renquea.

Renuncio pues a profundos escritos y me limito a arengar a Javier, Javier Ruiz Bas, hijo de Adrián y de Marina, caballero y embajador:

Es seguro que vas a cumplir tu propósito haciendo alarde de nobleza y generosidad en el tiempo de tu embajada. Es seguro que vas a sembrar paz y bien en todas partes y en todo momento. Y no va ser fácil porque corren tiempos duros y confusos. Todos tenemos mucho que explicar. Incluso Armengola para que los buenos embajadores consigan algún pequeño acercamiento entre civilizaciones. Cada uno lleva dentro su propia civilización y somos muchos a los que intentar poner de acuerdo. Seguro que algo conseguirás con tu nobleza y generosidad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza... ¡Paz y bien! 

                                              ¡Viva la Fiesta!  

                                                                               JUAN BELLOD SOLE