Oriolus Galbula

           A pesar del tiempo transcurrido -siglos- desde que nuestro emblemático ORIOL remata la insignia, la enseña, el estandarte la bandera en definitiva -y si algunos lo prefieren, también la señera de nuestra Muy Noble, Leal y Siempre Fiel Ciudad -este título lo ostentamos desde el año 1.437- de Orihuela y de cuanto sobre ello se ha hablado y escrito, todavía quedan muchos, casi la mayoría, que no saben ni de qué va la cosa ni como debe ir, lo que hace necesaria la debida explicación aclaratoria.
           No saben de qué va quienes ignoran todavía que esa ave cimera de nuestro símbolo no es un mirlo -de aquí que lo de “pájaro mirlo” sea una “tontorronería” ni menos, como erróneamente han escrito otros, que salvando los dispares tamaños entre ambas aves, que sea “una especie de águila real”...
          Es, ni más ni menos y conforme a su nombre, UN ORIOL, una OROPENDOLA, el “ORIOLUS, GALBULA” en Ornitología, precioso y raro pájaro de la familia de los oriólidos, que viste su cuerpo, sobre todo el macho adulto y perdonen las féminas, con un precioso plumaje amarillo áureo que en alas y cola se vuelve negro intenso; que mide -de 22 a 25 centímetros, alas de 14, cola de 9 y envergadura -de punta a punta de las alas en vuelo- de 45 centímetros; que emite un canto muy armonioso y cuyo nido, que fabrica en horquillas inaccesibles de las ramas más altas de muy frondosos árboles, es un prodigio.
         Todo esto, claro está, puede leerse en los libros y esta al alcance de cualquiera... ¡faltaría mas!...
         Pero los términos Orihuela y Oriol responden a raíces y conceptos distintos totalmente.
        Con la foto que ilustra esta página tengo el gusto de presentaros, para que lo conozcáis, al PAJARO, a nuestro ORIOL, a la OROPENDOLA, sin cobrar nada por ello.
        Y así, quede claro que en Orihuela, y para nosotros los oriolanos, con solo decir EL PAJARO basta, porque con ello está todo dicho y lo mismo si decimos EL ORIOL.            Por ello si lo mencionamos diciendo “el Pájaro Oriol” incurriremos en el defecto de lenguaje conocido por la pintoresca locución “albarda sobre albarda”. En esto un oriolano no debe equivocarse.
          Y así de sencilla es la cosa y por ello, una vez aclarado de que va, veamos la otra cara de mi pensamiento, o sea, “cómo debe ir” que es el segundo motivo de estas líneas.
          No se si aprendimos debidamente la lección que recibimos el día 16 de Julio del pasado año 1.993, por lo que no estará de más refrescar un poco la memoria.
         Cuando a eso de las ocho de la tarde resonaban en las cercanías de nuestro Ayuntamiento los solemnes y vibrantes compases que sirven de introducción al Canto a Valencia del Maestro Serrano, hoy himno oficial de la Comunidad Valenciana, anunciando que se acercaba LA SEÑERA para encontrarse con EL ORIOL en una visita sin precedentes e irrepetible, sobre la calle se extendió un manto de solemne y admirativo silencio, tan denso, que se podía cortar. Era el profundo respeto que los valencianos profesan a su señera y que en aquel momento nos contagiaron a los oriolanos. Y no me duelen prendas al decirlo.
         Y a ello voy.
         ¿Se guarda y rinde al Oriol el gran respeto que se le debe, en todos los desfiles del día 17 de Julio?...
         Pregunto esto porque entiendo que El Pájaro no sabe bailar y que pedir al que lo porta que lo haga en el pasacalle final -si se hace y se ha hecho-, y perdón por la manera de señalar, es una pastosidad sin ninguna gracia que resulta irritante, deplorable y desdichada.
         Como lo es también que las charangas, sin control alguno, lo acompañen con absurdos ritmos carnavaleros brasileiros o cariocas o con músicas de chirigota, que los desfilantes comparsistas secundan con alardes de “expresión corporal” en un inadecuado ambiente de broma y chunga sin sentido.
        El Pájaro es algo más serio y la alegría y el garbo de un pasodoble es perfectamente compatible en el desfile con una actitud entusiasta y respetuosa.
        En fin, que el pasacalle final del Pájaro necesita de una reconversión, de una reforma orientada a que nos sintamos cada año mas orgullosos de nuestra condición de Oriolanos, más satisfechos de nuestro modo de hacer y que comience por la reforma de nuestras entendederas... ¿Conformes?... ¿o no?...

   
                                                                                                                                                   EMILIO BREGANTE PALAZON