LA VISION DEL REY FERNANDO

Vista del Río Segura, desde el Puente de Poniente en la:
Catastrófica Riada de 1.987

LA VISION DEL REY FERNANDO
(Del Romancero del río Segura)

¡Qué victoria, vive Dios,
 la de aquel glorioso día!
 ¡Qué gloria ver tanto moro
 con la cabeza partida!

El gran monarca Fernando,
cerca de la Gran Mez
quita,
descansa de la batalla
disfrutando de la brisa
que la corriente del río
generosamente brinda. 

Dicen que secretamente
llegó raudo de Sevilla
para defender Orcelis
de moras acometidas.


¡Qué victoria, vive Dios,
la de aquel glorioso día!
 

Cayó  rendido Fernando
por la tremenda paliza
que dióle al moro sin pausa,
pero con Izaría fatiga. 

Quedó dormido el cristiano
junto al agua cristalina
que por el Segura llega
viniendo desde Mursiya
y que gozosa transcurre
entre las verdes orillas
que van de Orcelis al mar,
sin desnivel que lo impida.

Quedó dormido el monarca
junto al agua cristalina:
mejor le hubiera valido
permanecer en vigilia
y no vivir entre sueños
tan terrible pesadilla
como la que tuvo presto
quien dió tan dura paliza. 

Soñó cansado Fernando
-Sánchez Albornoz confirma-
que las aguas del Segura
desde la mar a Mursiya
todas juntas regresaban,
contra su costumbre misma.
 

¡Soñó, por Dios, el cristiano,
arrullando su fatiga,
que las aguas del Segura
un cangrejo parecían!


Soñó también el guerrero

-¡Menéndez Pida! lo afirma-

que las aguas del Segura

emparedadas morían,
sin que sus fuertes mesnadas
pudieran salvar su vida. 

Cuando despertó el cristiano,
espantadas
sus
pupilas,
dicen que dijo gritando
junto al agua cristalina:
“Matar moros no compensa
tan horrendas pesadillas”.

Nadie supo que aquel sueño
era
firme profecía;
nadie sospechó tal cosa
desde Orcelis a Mursiya.


                    
                                                                                               Joaquín Más
Nieves