Historia del Santo Sepulcro

ANALISIS PRELIMINAR

Gemma Ruiz Angel
Mariano Cecilia Espinosa 

        La Ermita del Santo Sepulcro se encuentra ubicada en las últimas postrimerías de la ciudad de Orihuela. próxima al convento de Santa Ana de los PP. Franciscanos y en las primeras estribaciones del monte Oriolet (156 m de altitud) a unos 40 m por encima del nivel del mar.

        Su privilegiada situación geográfica como punto dominante en altura sobre el Arrabal Roig, permitía que fuera una destacada referencia visual, algo imprescindible dado su carácter de lugar sagrado y de cohesión social. Funcionalmente respondía como un espacio en donde se congregaban los fieles para las diferentes manifestaciones religiosas. especialmente las expresiones de fe publica. como es el caso del Vía Crucis que tenia lugar en sus inmediaciones y que concluía en su recinto.


          El trayecto de este Vía Crucis se iniciaba en la iglesia del Convento de Sta. Ana, recorriendo su paseo, para emprender luego la subida hacia la ermita, que representaba, como es propio de estas manifestaciones, el calvario de la pasión de Jesucristo. Esta función ‘religiosa derivó en el actual topónimo de la calle que hoy accede a la iglesia del Santo Sepulcro (c/Calvario).

El recorrido de este Vía Crucis estaba jalonado por catorce capillas con altares que, como indica Gisbert Ballesteros en su historia de Orihuela2, fueron demolidas y reconstruidas en 1762, ya que se encontraban muy deterioradas. Estas capillas quedaron muy maltrechas tras la guerra civil, siendo restauradas durante la posguerra, pero como siempre ocurre y parece ser ya tradición en Orihuela, desaparecieron definitivamente durante la década de los 70, al igual que buena parte del patrimonio de nuestra ciudad.

Las fuentes documentales señalan como fecha de construcción de la ermita el año 1666, erigida bajo los auspicios de la V.O.T de San Francisco, instalada en el convento de Sta. Ana. Señala Gisbert que fue demolida y edificada de nuevo en 1762, como atestigua el escudo de armas que hay colocado sobre su portada. Analizando los restos que milagrosamente perduran en pie, podemos afirmar que estilísticamente pertenecen al s. XVIII, por tanto este autor no se equivocarla en la reedificación de 1762.

          En cuanto a su anterior origen quedaría constatado por una serie de documentos que hablan de la existencia de esta ermita por lo menos durante los años 1.693-1.695.

El actual edificio presenta tres estructuras bien diferenciadas; la iglesia y dos casas adosadas a ambos lados, que son de época posterior, posiblemente del s. XIX. La iglesia, que es lo que aquí realmente nos interesa, tiene una planta de cruz latina con una nave central cuyo crucero se encuentra poco acusado en planta. La cabecera la forma un amplio ábside de planta poligonal que corresponde a la capilla mayor, a la cual se accede por una escalera lateral. Adosada a ésta hallamos un pequeño absidiolo, con la misma estructura, que en su origen estaba cubierto por una cúpula de tejas árabes coronada por una linterna, que funcionarla como sacristía.

Estilísticamente la iglesia estaría dentro de la órbita del s. XVIII así lo indica la decoración de los pilares y las cornisas de todo el interior de la ermita. La portada, de piedra labrada, se encuentra enmarcada entre dos pilares cajeados de estilo dórico decorados con arquitrabe, friso y cornisa lisa. Los pilares descansan sobre un podium que a su vez se alza sobre una escalinata de acceso de grandes lajas de piedra, que sirve para salvar el desnivel que existe entre la capilla y la calle. Destaca encima del dintel de la puerta el escudo de armas de la V.0.1 que ya antes hemos citado y que fecha la construcción, además de mostrarnos bajo que tutela fue construido la ermita. A la altura del coro se abría una ventana oval, hoy ligeramente transformada, que ocupaba un lugar central en la fachada y que serviría para iluminar la estancia. Como es típico en las ermitas, la fachada se cierra con una espadaña en donde estaría la campana, que desgraciadamente ha desaparecido.

La definición barroca de la construcción en donde preponderaba la luminosidad ante todo, hizo que se abrieran vanos para que penetrara la luz y la iglesia estuviera bien iluminada, distribuyendo ventanas ovales a ambos lados.         

            En lo que refiere a la cubierta, se puede apreciar en la primera crujía una bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, que con vistas al exterior forma una cubierta de vertiente a dos aguas, esta bóveda se ha derrumbado recientemente, símbolo inequívoco del alarmante estado de la edificación. El crucero estaba rematado por una gran cúpula sobre tambor de tejas de media caña de tipo árabe, también tristemente desaparecida y que fue rellenada con hormigón.

             Los materiales utilizados en la edificación son esencialmente piedras sin trabajar recogidas de las inmediaciones del lugar, (calizas, metabasitas, este ultimo material nos confirma este hecho, ya que es propio del Monte Oriolet ), tejas fragmentadas y ladrillos utilizados para erigir los pilares, el arco del altar mayor, la puerta de acceso al camarín... Como técnica de construcción de los paramentos se utiliza la mampostería de piedras irregulares cogidas con argamasa. Las paredes y muros exteriores se encuentran revestidos por un enlucido, mientras en los interiores se aprecian diferentes capas de estuco, en donde hay que destacar la capa originaria con pinturas barrocas5 que enmarcan el altar mayor, cuyos motivos decorativos son principalmente los símbolos de la pasión. Hay que destacar otros restos de pinturas que simulan el mármol en la puerta de acceso al camarín.

              La iglesia tenía retablos en las capillas laterales del crucero, como se puede apreciar en los huecos que quedan de ensamblaje y en el altar mayor, como atestiguan las fotografías anteriores a la guerra civil. El retablo de la capilla mayor lo conformaban dos grandes columnas ornamentadas con rocallas, motivos vegetales y florales, en su intradós aparecían cabezas de angelitos policromados, dentro del más puro estilo barroco. En este camarín se colocaba un Cristo yaciente que por tradición se atribuyó a Nicolás de Bussi6, aunque se dijo que en los años previos a la guerra civil era de cartón, por tanto pudo haber sido sustituto del anterior. Lo que Si está claro es que como relatan algunos testimonios orales, la imagen fue quemada en Julio del 36, durante la persecución religiosa, en la misma puerta de la iglesia.

              En la actualidad esta histórica iglesia oriolana, propiedad de la comparsa cristiana “Caballeros del Rey Fernando”, se encuentra en un estado de deterioro preocupante y lamentable que amenaza con su total desaparición en breve espacio de tiempo si las autoridades no ponen remedio y actúan con rapidez.

              ¿Caerá también como otros tantos edificios singulares de Orihuela? 

-. BIBLIOGRAFIA:
-.                   BREGANTE PALAZON, E. (1994): “Contestada la pregunta”, Revista “Caballeros del Rey Fernando, Comparsa embajadora 1994 “, Orihuela. 
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5-  Este conjunto de pintura fue hallado por M a Cruz López Martínez y Manuel Soler Sevilla, hace unos años.

6-  LOPEZ MARTINEZ, Mª. C: “Los Cristos yacentes de Orihuela”, Revista Oleza, Orihuela, 1990, pp. 43-

6-  LOPEZ MARTINEZ, Mª. C: “Los Cristos yacentes de Orihuela”, Revista Oleza, Orihuela, 1990, pp. GALIANO PEREZ, A.L. (1994): “El hermano Benito y la ermita del Sepulcro”, Revista “Caballeros del Rey Fernando, Comparsa embajadora 1994 “, Orihuela. 

-.   GISBERT BALLESTEROS , J.M,(1900): Historia de Orihuela, Tomo III, Ed. Fascímil, Orihuela. 

-.   EZCURRA ALONSO, J, (1992): “La iglesia del Santo Sepulcro”, Revista Oleza, fiestas navideñas, Orihuela. 

-.   LOPEZ MARTINEZ, Mª. c. (1990): “Los Cristos yacentes de Orihuela”, Revista Oleza, Orihuela. 

-.   NIETO FERNÁNDEZ, A. (1992): Orihuela en sus documentos, Tomo III, Publicaciones del Instituto Teológico, Murcia. 

AGRADECIMIENTOS: 

      Javier Cecilia Espinosa, Manuel Soler Sevilla, José Maria Penalva Martínez, especialmente a Javier Sánchez Portas y a la Comparsa “Caballeros del Rey Fernando” por haber luchado por conservar esta Insigne Iglesia.