¡¡HACEMOS FIESTA¡¡

     Difícil tarea es la de expresarlas ideas que uno va amontonando en la
cabeza, ideas que van surgiendo, pero que nunca te atreves a plasmar sobre
el papel.

       Aprovechando la oportunidad que brinda esta revista, no quería dejar
pasar esta ocasión para contar lo que, en mi humilde opinión, me parece una
forma muy positiva de hacer Fiesta.

       En el año 1993 pasé a engrosar las filas de Comparsistas de los
Caballeros del Rey Fernando, aunque con anterioridad ya había desfilado en
alguna Entrada Cristiana con esta comparsa, y más concretamente, en la fila
de los Viejos, llamada así, no porque sus componentes sean de avanzada
edad, sino porque los trajes que lucen son los más antiguos de la comparsa.

      1993 era el año de la víspera de la Embajada, cargo que posteriormente,
tan dignamente representó Adriano Ruiz, hombre para el que sobran
calificativos y si no hagan ustedes la prueba: vayan donde vayan, pregunten
por «El Chaqueta». Seguro que les darán buenas refe­rencias.

       Con motivo de la Embajada, una de las ideas que posteriormente se
llevó a cabo,  fue la reconstrucción de uno de los torreones del Castillo,
ubicado como bien es sabido por todos, en la sierra de San Miguel.
Mucha ilusión y un gran esfuerzo físico por parte de todos tuvo su
recompensa con el gran impacto que causó dicha reconstrucción.
Entre las reacciones más sonadas cabe destacar la rueda de prensa de, el
entonces alcalde de nuestra ciudad, hoy Conseller de Obras Públicas,
Luis Fernando Cartagena, convocó para
tratar el tema de la reconstrucción
de las ruinas del Castillo, definiendo la obra de los Caballeros del Rey
Fernando como una «maravillosa provocación». Otra de las reacciones fue la
alusión a la mencionada almena que Don Javier Sánchez Portas hizo en el
discurso de su nombramiento como Síndico Portador del Oriol.

       Todo esto quedó en el recuerdo, pero lo que realmente valoro y considero
positivo es el hecho de que, a partir de ese año, se creó lo que nosotros
llamamos «El Día del Castillo». En esta jornada, que siempre coincide con la
víspera de la Ofrenda Floral, los miembros de la comparsa pasamos el día
en el Seminario, a los pies del Castillo, un día de convivencia que yo
recomiendo a todo el mundo. Sobre las ruinas de lo que fue aquel torreón
homenaje a nuestro embajador se alzan dos mástiles, en los cuales, todos los
años, instaurado como tradición, se colocan dos banderas que se pueden
divisar, prácticamente, desde cualquier punto de la Vega.

      Otra de las consecuencias de aquel año, es la «despertá del Pájaro». Este
acto consiste en reunirnos un grupo de socios el día 17, con las primeras
luces del alba, en el Seminario, y desde allí con nuestro «Fernandito»
(nombre con el que se conoce a nuestro cañón), dispara un número
indeterminado de salvas para que el pueblo de Orihuela comience a
despertar y recuerden que es la hora en que nuestra enseña del Oriol es
descendida del balcón del Ayuntamiento. 

      Otra de las actividades que esperamos que arraigue en los festeros, y que
los Caballeros del Rey Fernando venimos realizando desde hace varios
años, es el encendido en la torre central del Castillo de dos luminarias que,
en la noche del 16 al 17 de julio, todos podemos contemplar, representando
a nuestras Santas Justa y Rufina. 

      Todos los actos que anteriormente he mencionado, son compromisos que
 la Comparsa Caballeros del Rey Fernando se ha creado consigo misma y
con la Fiesta. 

    No quiero finalizar este artículo sin hacer un llamamiento a todos los
festeros de Orihuela, para que se unan a estos intentos de hacer más grande
la Fiesta, tanto el día del Castillo, como la «despertá del Pájaro», como el
encendido de las luces. Son actos abiertos en los que todos tienen cabida
para que así, entre todos, podamos hacer FIESTA.


                                             José Antonio López Egío.
                                            Relaciones Públicas de la Comparsa 1.996
                                            Caballeros del Rey Fernando